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martes, 9 de agosto de 2016

Los moratones en la piel de los atletas


Si estáis siguiendo los Juegos Olímpicos, es posible que hayáis visto a muchos deportistas con marcas redondas en la piel. Sí, de verdad. Unas manchas color rojo oscuro (o morado) han aparecido en hombros, piernas y espalda de algunos de los mejores deportistas del mundo.
¿El Zika? ¿Alguna enfermedad tropical oriunda de Río? No, la respuesta es más sencilla y se llama Cupping. Una vieja práctica de la 'medicina tradicional china' que se está poniendo de moda. Veamos qué dice la ciencia sobre el cupping y las marcas en la piel.

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Se lo hemos podido ver a Michael Phelps, Natalie Coughlin, Alex Naddour o Pavel Sankovich. De hecho, Sankovich publicó una foto hace un par de meses utilizando la técnica. "El cupping es una gran herramienta de recuperación", decía en la publicación de instagram.



Cupping es el término inglés, pero su traducción más apropiada sería 'terapia con ventosas'. Se puede rastrear la práctica del 'cupping' en textos griegos y egipcios. Pero parece que los descubridores fueron magos de la antigua Mesopotamia y sus mayores cultivadores han sido los médicos tradicionales chinos. Como su propio nombre indica, consiste en usar ventosas (copas u otro tipo de instrumento) para crear el vacío en la piel de los pacientes.
La técnica tradicional consiste en calentar el aire de una copa (de cristal o madera) y su colocación sobre la piel para crear el famoso vacío. De ahí su nombre, pero hoy en día hay otros dispositivos tecnológicamente más avanzados.
Los defensores afirman que el cupping ayuda a liberar toxinas, activa el sistema linfático, despeja bloqueos de colon, ayuda a la circulación y hace maravillas en la piel. El problema es que ni sabemos cómo podría funcionar, ni tenemos evidencias de que lo haga. Y no es por falta de estudios, entre 1992 y 2010 se publicaron 135 estudios sobre el tema; es por falta de estudios de calidad.


Hay alguna evidencia que sugiere cierta efectividad para tratar el dolor crónico y algunas otras dolencias como las culebrinas (herpes zóster). Pero todos los metaanálisis (incluso los más favorables a la técnica) coinciden en que, con los problemas metodológicos que arrastran la mayoría de estudios, es muy "difícil sacar conclusiones firmes".
Lo que sí está claro es que produce eritema, edema y equimosis. Es decir, produce heridas: moratones muy muy llamativos. De hecho, por no saber no sabemos ni siquiera si es seguro. El último metaanálisis, del que ya hemos hablado, apunta a que sí. Pero no tenemos más que indicios. No hay nada claro.